Monthly Archives: December 2013

Maimónides

Doctor de  Perplejos

Guía de los Perplejos. Maimónides

Guía de los Perplejos. Maimónides

Maimónides, Moisés ben Maimón, nació en Córdoba en el año 1135. Estudió matemáticas, astronomía, filosofía y física, y cuenta la leyenda que vivió en el castillo de Maimón, que sería llamado así por su padre.

En su libro Mishne Torah sintetiza ley y doctrinas mosaicas, y su obra La Guía de los Perplejos, verdadera suma teológico-filosófica del judaísmo,  ha sido considerada por los estudiosos como la obra cumbre del pensamiento judío medieval. Con ella, el gran pensador sefardí pretendía  ayudar a quien, poseyendo un espíritu religioso al par que «versado en filosofía y ciencia verdaderas», se encontrara, sin embargo, lleno de dudas, desorientado, perplejo.

La perplejidad , escribe María Zambrano (1), “se produce cuando el conocimiento es tal que deja margen al riesgo, cuando al elegir tenemos que arriesgarnos (…) El perplejo tiene ideas, sabría definir perfectamente las alternativas ante las que enmudece. Conoce. Pero le falta ese último móvil que mueve la vida, que le arrastra y saca de sí. No tiene presente su personaje, no le muestra su cara”.

«Cuando buscáis la venganza, probablemente no la tendréis y enfermaréis vuestro corazón con la prolongada espera. Sed conscientes de que os sobrevendrá odio, un corazón vengativo, confusión, pérdida de sueño e incapacidad de trabajo»

(1) Hacia un saber sobre el alma

MIBIC

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Séneca

Séneca. Ateneo. Madrid

Séneca. Ateneo. Madrid

El último sabio antiguo y el primer intelectual moderno

Séneca representa para la cultura popular la figura del sabio: una imagen que corresponde a la Antigüedad, al mundo pagano, oriental. Pues aunque la palabra sabio hace alusión a ‘saber’ no tiene su esencia en él, como el intelectual moderno.

El afán de descubrir la verdad, o las verdades, se torna quietud y así sabio es el que “está maduro para la muerte, aquietado, dispuesto a marchar sin desgarramiento”(1). Aquél que no pretende conocer por conocer, sino para saber vivir y morir.

En este sentido, Séneca es un sabio a la defensiva: un hombre que sabe que no podemos abandonarnos a la sinrazón, ni tampoco a la razón. Un hombre que encuentra el equilibrio y que sabe moverse entre la relatividad sin descanso que es la vida humana.

(1) El pensamiento vivo de Séneca (María Zambrano)

Ateneo

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