Monthly Archives: November 2013

Plinio

La doncella corintia, Joseph Wright

La doncella corintia, Joseph Wright

Naturalis Historia

En el libro 35, cuenta el viejo Plinio que la hija de un alfarero corintio quiso retener el recuerdo de su amado, pues éste emprendía un largo viaje. La luz de una antorcha proyectó la sombra de su rostro sobre la pared. Entonces, marcó el contorno de esa sombra e hizo que su padre recogiese en arcilla, prensada contra el muro, el perfil dibujado. En el horno del taller se coció la  forma, y el fuego secó y apretó el tiempo, hecho sustancia en la salvada imagen.

Como señala Emilio Lledó (1), la joven corintia no se conformó con una prenda, un amuleto, un abalorio o la imagen simbólica de una figura. Quiso el perfil concreto, la línea singular y única de un rostro al que liberaba de la despiadada nube del olvido.

Así, la muchacha “traía” a su presencia el rostro del amado. Una forma más concreta de mirar al hacer latir, con su deseo, la arcilla humanizada.

(1) El hilo del lienzo, Imágenes y palabras 

*Imágenes y palabras

Metafísica

La Industria. Goya (Museo del Prado)

La Industria. Goya. El Prado

El arte y la mirada

Los ojos, en nuestro tiempo, se han convertido en algo prioritario y delicado. Aristóteles había escrito, al comienzo de la Metafísica, que de todos los sentidos es el de la vista el que más gozo y alegría nos produce, porque nos hace conocer más y nos abre a un mundo infinito de matices. Claro que cuando se manifestaban estas opiniones el mundo se ofrecía sólo como apariencia de lo real. A esas apariencias llamaron los griegos phainómena. Esta palabra hundía sus raíces en un campo de significación relacionado con la luz y la mirada. Las apariencias sólo se hacían presentes bajo la luz del sol. La presencia de los fenómenos estaba, sin embargo, condicionada, además, a otra forma de iluminación que ya no venía de los astros, sino de aquel ante quien el fenómeno se presentaba (…).

Resultado de dos iluminaciones, los fenómenos, las apariencias sólo lo son si, además de la luz que en sí misma arrastran, incorporan la otra, la misteriosa luz que los ojos humanos ponen en el mundo, en sus imágenes y palabras. Para mirar, para ver, necesitamos antes ser, ser personas, tener  viva memoria, construir en nuestra mirada la inconfundible perspectiva que nos humaniza.

Imágenes y palabras, E. Lledó

*Goya à l’ombre des Lumières

*L’esprit des lumières

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